12 de abril de 2012

Una Historia

El poeta griego Homero en su relato de La Odisea nos brinda un ejemplo de tomar buenas decisiones, cuando Ulises debe pasar ante la isla de las sirenas. En medio de océano se encontraba esta bellisima isla habitada por extrañas mujeres, que de la cintura para abajo tenia forma de pez. Eran seres crueles que cantando dulces canciones atraían a los marineros para asesinarlos. cuando Ulises y su tripulación se acercaran a esas aguas, siguió las instrucciones dadas por la sabia circe: corto corto en pedazos una barra de cera y tapo los oídos de sus marineras para que no pudieran oír el canto de as sirenas Ulises ordeno que lo ataran al mástil tan fuerte como fuera posible. El Héroe comienzo con señas a pedir que lo desataran, era casi imposible resistir a las voces, el contenido de las canciones resaltando sus virtudes y sus victorias, y la belleza de las sirenas recostadas entre las flores de la playa lo ataron con mucha fuerza y los marineros sordos temporal mente, remaban alejándose del lugar. Ese problema había pasado.
Necesitamos un mástil al cual atarnos. Decisiones peligrosas nos acechan a cada instante. Pudimos haber ayudado a los demás pero cuando nos toca a nosotros... nos es muy difícil. Nuestro palo Mayor debería ser la palabra de Dios: su diaria lectura reflexiva.

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