23 de julio de 2012

Sinceridad

Vengan, pongamos las cosas en claro -dice el Señor- 
¿Son sus pecados como escarlata? ¡Quedarán blancos como la nieve!
Isaias 1:18

La palabra sinceridad se deriva de otras dos palabras: "sin" y "cera". 
En la antigüedad, cuando se hacían vasos de barro o arcilla y el alfarero los ponía en el horno, estos podían salir bien o quebrarse durante el horneado. Obviamente, no tenia el mismo atractivo un vaso todo agrietado que uno cuya superficie estaba completamente lisa.
Entonces lo que hacían algunos alfareros era rellenar las grietas con cera. Todo parecía estar perfecto y la gente compraba el vaso igual. El problema salia a la luz cuando el vaso era sometido al calor. ¿Qué sucedía? La cera se derretía y aparecían las grietas originales.
El Rey esta buscando hijos sinceros, sin fingimiento de ninguna índole. Una iglesia y un cristiano que confiesan su fragilidad humana, sus grietas y que realmente sean vasos que se abran a la gracias transformadora de Dios. La sinceridad abre la puerta a la confesión, y esta, a su vez, abre portones del cambio, muchos tienen miedo de ser sinceros con respecto a sus pecados y debilidades por temor a resultar condenados. Es muy triste que esto suceda en la iglesia. Algunos actúan como si la iglesia fuera una comunidad de ángeles y por eso nadie habla de sus tendencias pecaminosas. Los lideres que crearon ese espíritu en la iglesia estaban en un gran error. Si no confesamos y no somos sinceros, no podemos cuidarnos unos a otros, y ademas, no es cosa de escondernos de nadie; después de todo, ¡el que este limpio que tire la primera piedra! 
Anímate a darle la bienvenida a la sinceridad total en tu vida. Cuando encuentres una grieta, no la cubras con cera: habla con tus lideres y sobre todo, mostresela al alfarero celestial.

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